Recientes
Todos los que os asomáis asiduamente a esta particular ventana abierta al mundo, habréis podido constatar la ausencia de novedades en la misma desde algo más de una semana. La razón es que estoy de vacaciones, un breve alto en el camino laboralmente hablando, que no implica, sin embargo, la hibernación de “mi yo persona”, o de “mi yo espectador” de todo lo que me rodea. Más bien al contrario, ya que el tiempo que habitualmente ocupo en mis obligaciones con la empresa que me paga, en estos días me permito dedicarlo, entre otras cosas, al noble arte de observar, y de disfrutar simplemente con lo que veo. Para ello, no me hace falta alejarme demasiado del entorno por el que mi barco navega durante el resto del año, aunque todo ayuda. Y es que para gozar de lo cotidiano, no es necesario viajar hacia el exterior, sino sobre todo hacia el interior de uno mismo. La calma es, sin duda, Leer más
Hace poco inicié el análisis de las curiosidades que se pueden encontrar realizando simples consultas a través del buscador de Google, y de las muchas lecturas que se pueden hacer de las mismas. Fue a través de un artículo titulado Búsquedas generacionales, y que dada la buena aceptación que tuvo entre los que lo leyeron y me manifestaron sus opiniones, he decidido retomarlo. Lo hago después de algunos días afinando el sistema del que ya os hablé, que consiste simplemente en introducir en el buscador palabras o grupos de palabras con cierta intención, y esperar a ver los resultados que se despliegan de forma automática. Estos tienen la peculiaridad de corresponderse con los términos o frases más buscadas por parte de los usuarios de la lengua en la que los introduzcas (piensa que para que un criterio de búsqueda acabe dejando huella en el buscador, Leer más
Hay mil formas de escribir poesía: / Una por cada dulce bocanada que doy del aire que suspiras, / y una por cada manera de plasmarla. / Hay quienes no quieren virtuales compañías, / y sólo admiten el carbón y el verbo / a la hora de verter en rimas / el rastro del rumor de sus adentros.
Y es extraño, pues la brisa / sopla igual de intensa si te miro, / que si pienso y revivo tu sonrisa / enfrente de un objeto inanimado. / Hay incluso quienes nunca pensarían / en versos ataviados con palabras / con ecos de tecnología, / coartando así su propio ingenio.
No seré yo quien decida / por cada sentimiento / qué deber tener o no cabida, / y qué debe llamarse o no poema. / Mas yo en tu caso no rechazaría / un programa sin haberlo antes probado, / como éste diccionario para rimas. / Te hará más locuaz, mas no poeta.
En un lugar de la red, cuyo nombre no tengo registrado en mis marcadores, no ha mucho tiempo vivió un hombre de los de ratón en mano y moreno de LCD sobre su rostro, acompañado siempre de un iPad. Este personaje de nombre desconocido, al que llamaremos, a modo de referencia, Don Monigote de la Banda Ancha, tenía una inmensa librería multimedia cuyos miles de bytes se encontraban ocupados por cientos, o tal vez miles, de juegos para PC. Entre todos ellos primaban los títulos del género “rol de caballerías”, si bien era posible hallar ejemplares de todo tipo. Tal era la cantidad de tiempo que Don Monigote pasaba al día embelesado con sus historias, que su personalidad acabó desvirtuándose por completo, viéndose envuelto en una vorágine de lo que podríamos considerar como locura tecnológica, una paranoia crónica que le llevaba a ver dragones donde sólo había un flexo de escritorio, y a perseguir con extremada perseverancia el rastro de algún perfil en Facebook que coincidiera Leer más
De vez en cuando (muy de vez en cuando, dicho sea de paso), en alguna de las revistas que entregan los domingos con los periódicos, o en algún telediario nocturno, de esos dedicados a un público verdaderamente interesado por lo que pasa en el Mundo, se hace alusión a una de las caras B más desagradables que existen del desarrollo: los basureros tecnológicos. Precisamente, este fin de semana llegó a mis manos un reportaje dedicado a un vertedero colosal situado en un lugar de Ghana, en el que teléfonos móviles, ordenadores, televisores, impresoras, y todo tipo de objetos tecnológicos, conforman un paisaje desolador de cientos de miles de toneladas de residuos tóxicos, en torno al que, paralelamente, se desarrolla una actividad de búsqueda de objetos recuperables y vendibles, inhumana pero llevada a cabo por seres humanos. En la entradilla del reportaje, sobre la imagen de un joven negro de unos Leer más
“Érase una vez una anciana que visitaba desde hacía años la misma frutería. Era la tienda más cercana a su casa, y en ella había comprado toda la fruta que ella y su marido, y en tiempos sus tres hijos, habían comido en su vida en matrimonio y en familia. Tal era la fidelidad de la anciana por el establecimiento, que el frutero había terminado por conocer sus gustos a la perfección, de forma que cada lunes, miércoles y viernes -días en que ésta solía bajar a hacer la compra- , a modo de señuelo, él situaba a la vista y al alcance de ella los productos que eran de su interés. Como podéis imaginar, a lo largo de los años, más fueron los datos que el frutero supo de la anciana, mayor fue su acierto en la colocación de los productos. Ello provocó un mayor beneficio, así como una mejor gestión de su oficio por parte del frutero, así como una satisfacción creciente por parte de la anciana, que vivió muchos años en compañía de su marido, gracias a su dieta rica Leer más
No quería que pasaran las 20:30 de hoy antes de escribir este post. A esa hora, las selecciones de España y de Alemania se batirán en un duelo que se promete intenso y futbolísticamente interesante, por alcanzar la final del Mundial de Sudáfrica. Como se esperaba, el evento está revolucionando Internet a través de un aumento de las búsquedas de términos relacionados, el acceso a los diarios deportivos online, los debates en los foros y en las redes sociales, las descargas de fondos de pantalla de las distintas selecciones, etc. El choque lo viviré con emoción, como español y como amante del deporte que soy. Sin embargo, como desde mi ojo de buey no se sintonizan los partidos de fútbol, de momento he preferido fijarme en otras cosas.
Ya sabéis que el barco en el que vivo navega sin rumbo y sin pausa, y que la pequeña ventana esférica de mi camarote se encuentra mitad sumergida Leer más
En Psicología se afirma que la atracción de una persona hacia una cosa es, en ocasiones, directamente proporcional al nivel de prohibición de la misma. Es decir, que si un comportamiento cualquiera cuenta con la condición de prohibido, produce sobre los hombres un mayor deseo de llevarlo a cabo que si no lo tiene; o al menos, en el momento de ponerlo en práctica, proporciona un plus de goce y de excitación sobre quienes lo hacen. También es cierto que no todos tenemos los mismos deseos, ni respondemos a los mismos impulsos, debido a que no contamos con un grado de desarrollo intelectual y emocional idéntico, ni tenemos asumido el mismo código cultural y de valores. La afirmación con la que he comenzado este artículo y con la que pretendo armar el resto de la reflexión es, por tanto, una sentencia general y relativa. Pero nos va a valer para entender el quid de la cuestión que hoy nos ocupa: el eterno debate de las descargas ilegales.
Ayer me enteré Leer más