Cada ventana abierta es una forma distinta de mirar al mundo. Esta es la mía, un ojo de buey mitad sumergido, mitad emergido, por el que desfilan vidas a diario. ¿Quieres saber de qué color las veo?
Mar 8 10

Maldita crisis.

por ojodebuey

maldita crisis

Resulta abrumador comprobar cómo hasta hace unos dos años, y desde hacía mucho tiempo, no se empleaba en el mundo occidental el término “crisis” con la asiduidad y la insistencia con la que se viene haciendo en nuestros días. A nadie se le escapa (niños, mayores, mujeres, hombres, trabajadores, desempleados, autónomos o asalariados), que en los días en que escribo se está viviendo una crisis. Una crisis que, además, en el caso de nuestro país, parece estar golpeando con una violencia superior, debido a la desorbitada política urbanística que se venía manteniendo desde hacía mucho tiempo. Esta crisis, la económica, resulta evidente porque se traduce directamente en cifras: las del paro, las de los precios, las del consumo, las de los índices bursátiles, las de los tipos de interés, etc. ¿Pero qué hay de la otra crisis, la ideológica, la sentimental, la cultural y la educativa; la que sufrimos desde hace tantos años, y en la que no parecen reparar los redactores de los telediarios, ni los políticos?

Es una realidad que nos hemos acostumbrado a medir el índice de bienestar de las sociedades, únicamente en función de valores de tipo económico. Sin embargo, los pobladores del llamado “primer mundo” sufrimos el déficit de muchos valores vitales que merman sustancialmente nuestra capacidad de bienestar, y que pasan desapercibidos con una frialdad escalofriante.  Me refiero a la incultura, a la mala educación, a la inmadurez, a la inestabilidad emocional, etc. Tanto es así, que para algunos aún sigue teniendo sentido el debate acerca de la relación entre el dinero y la felicidad, como si el complejo entramado de emociones que componen nuestros perfiles psicológicos, se ciñera únicamente a factores de compra-venta. A simple vista, puede parecer que quienes comen, compran, y acumulan riquezas y propiedades materiales a diario, son más felices que quienes no tienen la posibilidad de hacerlo. Sin embargo, no todos los que tienen son capaces de apreciar lo que tienen, ni todos los que no tienen, sostienen su capacidad de gozar en lo que no tienen. Por eso el mundo está lleno de muchos pobres felices y de muchos ricos insatisfechos.

No es mi objetivo en este caso establecer un análisis de proporcionalidad inversa entre el nivel de riqueza de las sociedades, y el desarrollo intelectual, educativo y afectivo de los individuos. Mi interés reside en poner de manifiesto la carencia generalizada de valores humanos, existente en nuestra sociedad, más allá de la clara sobrevaloración que todos hacemos del dinero, sobre todo a partir del afianzamiento a nivel mundial del Capitalismo como sistema económico. La crisis intelectual, educativa y afectiva a la que hago alusión, es un hecho por sí mismo, más allá de la coyuntura económica que se viva en cada momento. No obstante, sí me gustaría subrayar la relación que existe entre el exceso de bienes, y el sentimiento de vacío y de insatisfacción; o entre la falta de sacrificio a la hora de obtener lo que se tiene, y la incapacidad para apreciarlo y saborearlo en su justa medida. El hecho de que las clínicas de los psicólogos se encuentren saturadas en un mundo en el que “no falta de nada”, es un síntoma evidente de que algo no se está haciendo bien. ¿Cuál es la verdadera crisis, entonces? ¿No creéis que, basándolo todo en el dinero, expulsamos por la puerta los problemas que más tarde nos acechan por la ventana?

Mar 4 10

Y puestos a enredarse: OrSiSo.

por ojodebuey

OrSiSo

Imagina que te encuentras en plena noche de sábado, y te diriges a la zona de tu ciudad en la que se concentran las principales discotecas, bares, cafés y centros de ocio. A la hora de elegir dónde ir, te asaltan las dudas: te gustaría ir a la discoteca, porque allí se encuentran todos tus amigos; tampoco te vendría mal pasarte por el café de la esquina, al que suelen ir los representantes de las empresas con las que sueles codearte, y con quienes te interesa mantenerte en contacto, siempre al día; y por último, te sientes atraído instintivamente por la bolera, donde sabes que suele acudir cada fin de semana con sus amigas la chica que te gusta. Hagas lo que hagas (estamos seguros de que acabarás yendo a la bolera), tu vida social se verá enriquecida en una de sus vertientes (en la amistosa, en la amorosa, o en la laboral), mientras que las otras dos tendrán que esperar a otra ocasión. Pero ¿porqué renunciar a nada ni a nadie?, ¿porqué no ir a los tres sitios a la vez?

No, no pretendo en este caso abordar el tema de la mutación, ni hacer una crítica de la película Avatar. He venido a hablaros de OrSiSo, un programa que hará las delicias de los usuarios que tengan cuentas activas en varias redes sociales de forma simultánea. Para empezar, OrSiSo te ofrece una ventaja fundamental, que consiste en permitirte controlar desde un solo programa autónomo (requiere conexión a Internet, pero no te obligará a abrir tu navegador), las cuentas de usuario que tengas a tu nombre en Facebook, Twitter y Flickr. De esta forma, y a través de una estupenda interfaz con un diseño vanguardista y funcional a partes iguales, a partir de ahora evitarás tener que abrir y cerrar tus cuentas una a una, con el fin de leer los mensajes de tus contactos, ver sus fotos, o actualizar tu perfil. Con OrSiSo tendrás, por tanto, a todos tus contactos, agrupados en un mismo espacio: a tus amores, a tus amigos, a tus familiares, a tus posibles socios, etc. OrSiSo también ofrece a sus usuarios la posibilidad de chatear a través de MSN Messenger o Yahoo! Messenger, todo sin necesidad de salir del programa, ni de abrir ventanas auxiliares.

El resultado es un todo en uno dedicado al mundo de las redes sociales, un recurso que en sus sucesivas versiones irá aumentando el listado de redes compatibles, que funciona tanto en Windows, como en Mac o en Linux (sólo es necesario tener instalado Adobe AIR), y que además se puede descargar gratis. OrSiSo te permitirá ahorrar tiempo en el control de tus cuentas. La prioridad que le des al contenido de cada una de ellas, y sobre todo, a las de tus contactos, y a las de los contactos de tus contactos, es sólo responsabilidad tuya. Yo, como siempre, te recomiendo que sepas establecer un filtro que te permita sacarle el máximo provecho a los recursos del presente, y seguir disfrutando de tu vida de siempre.

This application requires the Adobe® AIR™ runtime to be installed for Mac OS, Windows or Linux.
Mar 3 10

Enredados.

por ojodebuey

enredados

Desde la pequeña ventana de mi humilde barco, he asistido en numerosas ocasiones a la penosa visión de criaturas de todo tipo, muertas en la mayoría de los casos, y agonizantes en otros, atrapadas en las redes tejidas y vertidas al mar por los hombres, movidos éstos por su característico sentimiento de “ser superior”. Son las llamadas “capturas accidentales”; es decir, presas no deseadas cuya muerte por millones se justifica con la pesca, a veces, de ínfimas unidades de una especie concreta de marisco, o de pescado.

De la misma forma que sucede en las profundidades de los océanos, en la sociedad actual se cuentan por millones las criaturas que, sin quererlo, acaban enganchadas a alguna de las muchas redes virtuales que saturan el cyber-mundo, un fenómeno que afecta sobre todo a los usuarios adolescentes. No seré yo el que niegue el valor evidente de las redes sociales como mecanismos para la dinamización de las relaciones sociales, personales y profesionales. Sin embargo, en la mayoría de los casos, éstas llegan a embaucar a sus usuarios, ocupando un tiempo enorme que no se corresponde con el beneficio obtenido, con las sensaciones vividas.

Si tuviera que resaltar una cualidad de las redes sociales, sería la de permitir a sus usuarios ubicar en el espacio a las escasas personas que, suponiendo algo especial en sus vidas, no se encuentren registradas en sus listados de teléfono o en sus agendas, por razones relacionadas, en la mayoría de los casos, con el paso del tiempo y con los cambios de residencia: antiguos compañeros del colegio o del trabajo, colegas de campamento, vecinos, amores de verano, etc. Otra ventaja, opuesta a la anterior pero igual de interesante, es la de permitirle a cualquiera que tenga al menos dos dedos de frente, hacerse una idea objetiva, sin traumas ni decepciones, de en qué consiste esto de la amistad. Es de aceptación popular el dicho que afirma que “los amigos se cuentan con los dedos de una mano”; sin embargo, cualquiera que tenga una cuenta en Facebook, en Twitter, o en cualquiera de las redes sociales punteras en la actualidad, puede llegar a acumular varios cientos de amigos en no demasiado tiempo, y sin mucha dificultad. Es más, hay quienes dedican su tiempo a ese único fin, con el ánimo de darle lustre a su propio perfil. Tantos amigos tengo agregados, tan fantástico soy. Sin embargo, resulta curioso comprobar cómo conocidos con los que ni siquiera te paras por la calle, te saludan efusivamente con un mensaje en “tu muro” cuando aceptas su solicitud de amistad; o al revés, cómo personas a las que creías amigos y con las que perdiste el contacto muchos años atrás, te agregan sin más como aquél que echa un bote de tomate al carro de la compra, o a lo sumo, te escriben un comentario del tipo: “Axo, qant tiempo! Q hay de tu vida?” Y es que, si lo piensas, las personas que te quieren y a las que quieres, no han dejado de estar nunca presentes en tu vida. Y si en algún momento la lejanía en el tiempo o en el espacio, os ha llevado a inquietaros y a desear un rencuentro, seguro que habéis hecho todo lo posible. En este sentido, las redes sociales no serían más que un medio alternativo para establecer contacto con quien se desea.

Quienes crearon las redes sociales más exitosas, lo hicieron con el objetivo de hacer que sus usuarios pasasen el mayor tiempo posible conectados a ellas. Y lo consiguieron. ¿Pero es realmente productivo ese tiempo? Y lo que es más importante: ¿nos hace mejores y más felices, ha aumentado nuestra capacidad de comunicación, ha potenciado nuestros lazos afectivos con quienes ya queríamos, con quienes habíamos olvidado, o con quienes ni siquiera conocíamos? Obviamente, como pasa con cualquier actividad potencialmente adictiva, aquéllos que tengan la suficiente madurez como para decidir en cada momento qué les interesa de cada cosa, sabrán hacer de su cuenta en Facebook un mecanismo de extensión de sus propias capacidades sociales. Mi temor se centra en los peces de escasa visión, aquéllos que, sin darse cuenta, pasan horas escudriñando las fotos y los comentarios banales de sus amigos, y de los amigos de sus amigos, perdiendo en cierto modo la posibilidad de escudriñar los rincones, infinitamente más interesantes, del mundo real.

Feb 2 10

Con la lengua fuera.

por ojodebuey

Con la lengua fuera

Todos aprendemos una lengua cuando nacemos: la lengua del entorno en el que nos desarrollamos. A veces, en vez de una, son dos o incluso más, ya que hay lugares en los que, debido a su posición geográfica y a su evolución histórica, sus gentes reciben el flujo diario de contenidos escritos y verbales en varias lenguas, y las acaban aprendiendo de forma natural. Es innegable que cada lengua es la forma de expresión de un grupo humano, de mayor o menor número, con una forma de ser y de sentir propias, y con una cultura también propia. Pero, al mismo tiempo, también es irrebatible que, a la hora de hablar, en los casos en los que exista la posibilidad de elegir, el único factor que debería condicionar nuestra elección es el deseo mismo de hablar, y de comunicar. Si queremos hablar, debemos hablar alguna lengua. Y si nos queremos comunicar, debemos hablar la lengua de nuestros interlocutores. Necesitamos, en todo caso, compartir un mismo código.

Visto así, todo resulta de lo más sencillo, y podríamos sacar como primera conclusión que, actuando sin dobleces y con pureza, no existirían discusiones acerca del empleo de una u otra lengua por parte de uno u otro grupo social. El problema surge cuando las lenguas son usadas como arma de expresión de otro tipo de mensajes ocultos, un hecho frecuente en las regiones con un mayor o menor impulso nacionalista. En Cataluña, por ejemplo, son muy frecuentes las manifestaciones, tanto públicas como privadas, en las que, existiendo personas que hablan catalán y español, y otras que tan sólo hablan español, hay quien recurre al catalán para expresarse de forma premeditada. Esto, teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, aparte de un sinsentido, se puede considerar como una falta de consideración y de educación evidente.

Pero si esto ocurre, no es debido a la condición de cada uno, ya que la imbecilidad no es patrimonio de ninguna ciudad, región, ni país. Nos movamos por donde nos movamos, por cada cierto número de personas que conozcamos, nos encontraremos con un tonto, o con un maleducado. Es pura estadística. Si esto sucede, es debido al intervencionismo de los dirigentes políticos que, portando incluso, en ocasiones, la bandera de la libertad, coartan el derecho a elegir de las personas, legislando acerca de cuestiones, como ésta, que deberían tener su ámbito de desarrollo en un marco de total espontaneidad, desprovisto de todo control. Si en Cataluña, o en cualquier otra región de España o del mundo, un grupo humano establece de forma natural un código lingüístico de comunicación como propio, y lo impone incluso sobre otro reconocido hasta ese momento como predominante (u oficial, dicho desde un punto de vista administrativo), no creo que nadie pueda ni deba manifestarse en contra. Pero cuando los cambios que afectan a la cultura y a la idiosincrasia de las sociedades, llegan impuestos y dirigidos por personas con intereses particulares, el tema adquiere un cariz de artificialidad que lo desprovee de cualquier valor.

Por lo tanto, que un comerciante catalán decida poner libremente el luminoso de su tienda en catalán, que los dueños de las salas de cine en Cataluña apuesten por las cintas en catalán, o que Paqui la vecina te hable del tiempo en catalán mientras compartes ascensor con ella; simplemente, por natural y por espontáneo, no me merece ninguna opinión. Pero que los dirigentes de la Genralitat de Cataluña obliguen a sus conciudadanos a usar el catalán, y que se atrevan incluso a imponer sanciones a quienes decidan expresarse en español (pues esta cruzada es sólo contra los hablantes del español, o al menos no ha llegado a mis oídos que se multe al dueño de ningún restaurante chino, por sus “ofensivos” luminosos en chino), es un hecho lamentable. No aman más a su lengua quienes toman medidas de este tipo. Más bien al contrario, ya que la imposición de las conductas no genera más que rechazo a largo plazo. La historia está llena de ejemplos, y los libros así lo reflejan. Libros, claro está, escritos en alguna lengua.

Ene 16 10

Marble: el mundo en tus manos.

por ojodebuey

Marble Qt

Hay miles de formas de mirar al mundo. Los peces lo observan todo de reojo, con la caleidoscópica distorsión producida por el agua que les arropa y por el variado colorido de las profundidades. Por su parte, los animales terrestres, entre los que se encuentran los hombres, tienen que conformarse con una perspectiva a ras de suelo. Eso les permite elegir entre mirar hacia adelante, hacia atrás, hacia arriba o hacia abajo; sin embargo, encuentran serias dificultades a la hora de mirar hacia dentro. Por su parte, los roedores, como las ratas o los topos, así como muchos insectos, tienen tendencia a esconderse bajo tierra, en un claro alarde de mirada retrospectiva; ya que el mundo subterráneo es al mismo tiempo contenedor y máquina de reciclaje de todo lo pasado. El cielo, por el contrario, representa el futuro y es el ámbito de proveniencia de toda creación. En él habitan las aves, siendo por ello portadoras de una mirada más limpia y certera.

Si me hubieran dado a elegir, al menos durante un tiempo con opción a renovación, hubiera optado por ser un ave. A ser posible, un ave de altos vuelos, como los vencejos, capaces de ascender hasta los dos mil metros de altura, y soñar plácidamente en pleno descenso en picado. Por eso, desde mi condición de humano, habitante además de un espacio mitad emergido, mitad sumergido, valoro sobremanera cualquier recurso que me permita aupar mi punto de vista, y observar el escenario desde una posición en la que no sólo se perciba la talla de los seres y los objetos, sino también su posición relativa con respecto a los otros, además de su trayectoria.

En mi afán por volar y por descubrir miradas alternativas, hace poco he descubierto un programa gratis y sorprendente llamado Marble, cuyas características lo convierten, no sólo en una fuente de nuevas miradas, sino también en una clara alternativa al célebre Google Earth. Pero a diferencia de éste, Marble tiene una evidente vocación educativa. Si hubiera que compararlo con un objeto, sin duda elegiríamos el globo terráqueo, ése artilugio intocable que adornaba las mesas de los profesores de las viejas escuela, y cuya forma de girar provocaba efectos hipnóticos sobre cualquiera que lo miraba. Pero el poder de atracción de Marble es aún mayor que el de un globo terráqueo, ya que además de poderse girar libremente a través de controles sumamente intuitivos, es capaz de ofrecer al instante la posición de los miles de países, ciudades y regiones, contenidos en su extensa base de datos. Aparte de eso, Marble  permite alejar y acercar el área mostrada con suma facilidad, proporcionando además vistas de mapas, tanto físicos, como políticos. Resulta especialmente llamativa su capacidad para ofrecer mapas de carreteras y callejeros de cada población a cualquier altura; y lo que es mejor: mapas históricos de la Tierra. Por último, con Marble es posible también explorar la Luna, y otros planetas de nuestro Sistema Solar.

Como usuario de Google Earth, si me ha llamado la atención Marble no es porque supere la capacidad de aquél como navegador, sino por mostrarse como un recurso que ofrece una forma sencilla de enseñar y de aprender Geografía, y es perfectamente válido para ser utilizado en las aulas de los colegios e institutos, al no requerir conexión a Internet. Y todo por tan sólo 17 megas. Una vez más, podemos afirmar que el saber no ocupa lugar.

Ene 8 10

Algarrobas y algarrobos.

por ojodebuey

Arroba

Dicen los sicólogos que cuando un paciente hace mención a algo y afirma que ese algo no tiene importancia para él, es porque en realidad tiene mucha importancia. Es lo que coloquialmente definimos como “delatarse a uno mismo”. Una variable de este hecho se da, por ejemplo, cuando una persona racista, o simplemente con complejo de ello, se ve en la obligación de decir “yo no soy racista” cuando habla de alguna cuestión referida a personas de raza negra, a gitanos, etc. O cuando un machista hace referencias absurdas e innecesarias a su respeto y admiración por las mujeres, cuando se refiere a cualquier cuestión en la que no debería existir consideración de ningún tipo porque, simplemente, el sexo de las personas no determina el talento, la capacidad intelectual o los derechos de las mismas.

En el mismo nivel que los ejemplos citados, se encuentra la incomprensible y reiterada distinción de género que los políticos de nuestro peculiar país, se empeñan en hacer de términos considerados como neutros que, por sí solos, hacen mención tanto a hombres como a mujeres (ateniéndonos a la norma del español, impuesta, no por los académicos de la lengua, sino por sus hablantes a lo largo de la historia, a través del uso de la misma).

Del absurdo y de la incompetencia lingüística de nuestros ministros y ministras, y de todos y todas los que han decidido imitarles, ya han escrito largo y tendido quienes debían hacerlo. Si queréis ilustraros, sólo tenéis que repasar algunos de los artículos publicados en la revista XLSemanal por Arturo Pérez Reverte: ex-reportero, escritor, miembro de la Real Academia de la Lengua, y única figura comparable con Mariano José de Larra, en su faceta de articulista y analista de la sociedad española.

Pero el absurdo del que os hablo no sólo afecta a la lengua hablada, ámbito en el que durante los últimos años, hemos tenido que soportar la hipocresía y la ignorancia de quienes dicen abanderar los derechos de las mujeres. En la lengua escrita, a parte de la transcripción del error de citar el término neutro de las palabras junto con el femenino (lo cual, rigurosamente hablando, es una doble mención a las mujeres, y una sola a los hombres), y de la transformación, incluso de palabras en masculino que no admiten femenino (como “miembro”), o de palabras en femenino que no admiten masculino (como “causa”); se une ahora la moda, igualmente ridícula, de utilizar el símbolo de la “arroba” como letra. Una letra que, al parecer, se correspondería al mismo tiempo con la “a” y con la “o”.

Por encima de ninguna otra consideración, creo firmemente en la consideración de las personas, por encima de todo, como seres humanos, ya sean éstas hombres o mujeres, blancas, negras, rojas, verdes o amarillas (como veis, empleo el femenino, ya que cada adjetivo se refiere al sustantivo “personas”; un término femenino, gramaticalmente hablando, que hace referencia tanto a hombres como a mujeres). Y afortunadamente, tengo una lengua que no incurre en las distinciones injustas que hacen algunas personas. Posiblemente, los mismos y mismas jefes y jefas de empresas en las que, incomprensiblemente, trabajadores y trabajadoras de un mismo rango, llegan a recibir un trato y un salario distinto, en función de lo que adorna su entrepierna, o entrepierno.

Dic 4 09

La tercera dimensión del Tetris.

por ojodebuey

A veces veo cosas desde mi ojo de buey que me sorprenden. Me refiero a ese tipo de seres u objetos que a una cierta distancia parecen una cosa, y que cuando te acercas descubres que son totalmente distintos a lo que creías. Ello se debe a un factor obvio, y por la capacidad o no de distinguirlo se diferencia a las miradas superficiales de las rigurosas, respectivamente. Me refiero a la tercera dimensión.

En geometría descriptiva, un eje llamado “Z”, sumado al de la “X” y al de la “Y”, es el que define el carácter volumétrico de los objetos; o sea, su profundidad. Y es capaz de convertir una lámina rasa en una mesa con cuatro patas, o una circunferencia en una nave OVNI. Con las personas pasa igual, con la diferencia de que, salvo excepciones, todo el mundo tiene un eje “Z”, un refugio de valores, de rasgos de la personalidad o de hechos del pasado, capaces de deslumbrarnos o de decepcionarnos. Para bien o para mal, todos tenemos un eje “Z”, y sólo la plena asunción de este hecho nos hará valorar a cada persona en el momento preciso (que viene a ser cuando se completa una vuelta entera a su alrededor), y no sacar nunca conclusiones precipitadas.

Un juego mundialmente conocido como el Tetris nos puede servir perfectamente como soporte de nuestra reflexión. Y es que hasta el concepto más manido es capaz de sorprendernos, si accedemos a su dimensión oculta. En su versión clásica, el Tetris es un juego plano, en el que la misión es ordenar las piezas que paulatinamente van cayendo desde lo alto, intentando no dejar huecos entre unas y otras. Pues bien, si a este planteamiento le otorgamos un carácter tridimensional, el resultado es un juego absolutamente distinto, en el que se multiplican las caras y que nos obliga, por lo tanto, a ponerlo todo de nuestra parte para controlar las partidas. Hay muchos ejemplos en el mercado, pero por mi ventanuco cruzó hace algunos días en dirección desconocida, un pececillo multicolor llamado Blocks 3D, y lo capturé para mostrároslo. Su apariencia es más bien sencilla, pero cuando intentes cogerlo entre las manos, a pesar de pertenecer a la especie más numerosa del océano Internet, no te dejará indiferente.

“No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.” Fragmento de El principito, de Antoine de Saint Exupéry.

http://www.tellini.org/any/3doku/
Nov 29 09

S.O.S. La lengua.

por ojodebuey

001

Hola, soy unos de tus bienes más preciados, uno de los pocos que has heredado al nacer sin necesidad de pagar ni entrada, ni cuotas mensuales. Soy un producto resultante del trabajo inconsciente, más o menos responsable, de millones de personas como tú a lo largo de toda la historia de la humanidad. Soy tu lengua, el español, y te escribo para pedirte ayuda. Padezco una grave enfermedad, y poco a poco he ido perdiendo la integridad, la forma y el sentido. Discurro entre vuestras bocas, vuestros SMS, vuestros apuntes o vuestros periódicos; deformándome a diario, hasta el punto de que ya casi no me conozco. Lo más grave es que de mi mal depende tu capacidad de expresarte, de socializar, de hacerte entender, de exteriorizar tus pasiones, tus penas o tus necesidades; de forma que la tuya y la mía son una misma degeneración, y por extensión lo son y lo serán también la de tus hijos, la de tus nietos, y la de los nietos de tus nietos. Si queréis ayudarme, si quieres ayudarte, en los libros y en tu propia reflexión encontrarás mi versión más pura, y con ella uno de tus mejores instrumentos de placer, pero sobretodo de libertad. Recuerda que ser es comunicar, y que comunicar es, fundamentalmente, hablar; y que si quieres hablar tienes que contar conmigo, y que si yo muero, por tanto, muere también una gran parte de tu capacidad de ser. Espero que me escuches y que aún seas capaz de entenderme. Urgentemente, tu lengua.

Nov 27 09

La Era Internet.

por ojodebuey

A finales del siglo XIX, cuando los hermanos Lumière se lanzaron a las calles de París para grabar a la gente en situaciones cotidianas (la demolición de un muro, una riña entre dos niños, o varios trabajadores saliendo de una fábrica), se encontraron con miradas de incredulidad y de incomprensión, fijas en sus rudimentarios objetivos. Posteriormente, las primeras proyecciones en salas públicas captaron con mayor claridad lo que el nacimiento del cine significó para esa generación de parisinos, y para el resto del mundo. El pavor y la posterior huida de algunos espectadores ante la imagen de un tren acercándose a una estación, evidenciaba que a esa gente aún le faltaba tiempo para comprender de qué se trataba aquello del cine, para asimilar algo totalmente novedoso, inimaginable hasta la época por la mayoría.

Al cine (y por extensión, a la televisión) se le ha considerado como el fenómeno más influyente de la sociedad del siglo XX, y también el más representativo. Sin embargo, desde su aparición hasta hoy, el desarrollo tecnológico ha alcanzado tales cotas, que ya casi ningún invento es capaz de dejarnos con los ojos abiertos y redondos como platos. Inconscientemente, hemos llegado a asumir que todo es posible, pero eso no quiere decir que las invenciones de la época contemporánea no nos transformen. De hecho, ahora mismo nos encontramos sumidos en las primeras fases del asentamiento, asimilación, y adaptación a una herramienta que, sin duda, definirá el carácter y servirá de estandarte representativo de los miembros de nuestra generación, y posiblemente de otras muchas venideras. Me refiero a Internet.

Internet llegó a nuestras vidas hace ya unos veinte años, si bien su verdadera implantación en la sociedad -en los hogares, en el ámbito laboral y en las instituciones- empieza a resultar palpable en la actualidad, aunque es evidente que tanto el invento en sí como nuestra forma de entenderlo y de usarlo, aún se encuentran en su versión “beta”. Y es que no resulta fácil engranar a la primera todas las piezas que conforman un nuevo sistema de comunicación, de información, de ocio, de relaciones sociales, profesionales, comerciales e incluso sexuales; no a nivel local, sino mundial. En muy poco tiempo, hemos accedido a un nuevo mundo irreal pero real, al que llamamos virtual, en el que tienen lugar los mismos acontecimientos vitales que ya conocíamos, pero desde una perspectiva intangible, cuyo rango visible se reduce a las imágenes que aparecen en un monitor, y que nos convierte, si queremos, en seres anónimos, y si lo preferimos, en perfiles de dominio público. Hemos empezado a hacer amigos por Internet, a comprar y vender por Internet, a buscar trabajo por Internet, a trabajar por Internet, a gestionar nuestras vacaciones por Internet, a leer el periódico, ver la televisión, y escuchar la radio por Internet; a expresar nuestra opinión por Internet, a jugar por Internet, a controlar nuestras cuentas bancarias por Internet, a manipular a la gente por Internet, a extorsionar por Internet, a robar por Internet, etc.

Obviamente, el tema en el que me acabo de embarcar da, no para el post en un blog, sino para libros y libros de informática, de psicología, de educación, de antropología, de derecho, de economía, etc. De ahí el porqué de esta sección, en la que trataré de desmenuzar el fenómeno Internet desde todos los puntos de vista posibles, y siempre con el filtro de la ventana de mi humilde ojo de buey. A primera vista, percibo Internet de una forma parecida a los sueños. Forman parte de lo vivido, pero tienen lugar en una dimensión aparte que les otorga una superficialidad evidente. Por eso yo, como navegante, me quedo con lo que me gusta y aparto lo demás; no vendo mi barco, pero sigo prefiriendo ver el mar desde tierra firme y sentir el aire en mi rostro.

Nov 13 09

Yo soy del Alcorcón.

por ojodebuey

El Alcorcón es un equipo de la Segunda División B del fútbol español que, en los días en que escribo, acaba de lograr la mayor hazaña de su historia al apear al “todopoderoso” Real Madrid de la Copa del Rey, en una eliminatoria de ida y vuelta (o sea, a dos partidos), con el resultado de 4 goles a 1.

No, yo no soy del Alcorcón. De hecho, desde que soy niño, me inyectaron en vena el sentimiento por los colores del Real Madrid, en lo que es una aportación más de la cultura que me arropa. Y es que ser de un equipo no es valorar las cualidades técnicas de un grupo de jugadores por encima de las de otros, ya que el fútbol, como cualquier deporte, se rige por factores cíclicos, que sonríen y abandonan según la época. Ser de un equipo es el resultado de haber crecido viendo a tu padre disfrutar con las victorias del mismo, o recibir una camiseta de éste como regalo de Reyes, cuando el razonamiento es aún una capacidad demasiado tierna, sin fuerza para alterar la conciencia.

No obstante, sacando el acontecimiento del contexto futbolístico, me declaro abiertamente admirador del Alcorcón, así como de cualquier ser humano, asociación, empresa, región, país, o cualquier ente compuesto por personas; que no se conforman con ir de puntillas por la vida, y son capaces de relativizar la dificultad de las cosas, superándose a sí mismos.

Hace mucho tiempo que descubrí que una cosa es lo que somos en realidad, y otra lo que somos en la práctica. Un mínimo de auto-análisis es suficiente para darnos cuenta de que existe una gran distancia entre lo que hacemos, o lo que nos aportamos a nosotros mismos y a las personas que nos rodean; y lo que verdaderamente podríamos hacer y aportar. Esto se sostiene en multitud de factores como el conformismo, el miedo, o la autoestima. Y estos factores, a su vez, se encuentran ligados al sentido que le damos a nuestra propia existencia.

Podemos vivir sin hacer ruido, comportándonos como buenos tipos (hijos, novios, maridos, vecinos y compañeros de trabajo), y ser, sin embargo, personas mediocres, incapaces de creernos capaces de hacer cosas extraordinarias, y ser extraordinarios, al menos una vez en la vida. O podemos quemar toda la mecha, implicarnos, sacarle todo el jugo al limón, y contribuir con algún pequeño gesto a la alteración y mejora de lo que nos ha venido dado, sin ser necesariamente políticamente correctos. Entre uno y otro límite, entre la capacidad real del ser y la puesta en práctica de nuestros recursos intelectuales, físicos y materiales; nos movemos los mortales. Por eso me atrevo a decir que, salvo excepciones, la diferencia entre un genio y una persona normal, reside fundamentalmente en el grado de implicación de cada cual ante las cosas.

La conslusión de esta reflexión es clara. Sólo hay que tomar los dos primeros párrafos y unirlos a los dos siguientes, para obtener como resultado un “chapeau”, o un “olé vuestros bemoles” dirigido a todos y cada uno de los componentes del Alcorcón, y a todas las personas que viven y actúan con ilusión, despertando la misma ilusión en su entorno, y que en cada proyecto sitúan el listón de sus aspiraciones no donde la lógica les dice, sino en el punto más alto, justo donde les apetece.